Una de las preguntas que nos puede surgir a los que nos interesa un poco el mundo del café

¿Qué es en realidad la cafeína?

Pues bien a grandes rasgos y dicho a lo bruto, es un componente químico que algunas plantas usan como plaguicida natural.

Si profundizamos un poco más. Es un alcaloide de sabor muy amargo que se encuentra en diferentes tipos de plantas, entre ellos nuestro preciado cafeto y que lo usan para sobrevivir básicamente.

Es una micro toxina que a seres vivos muy pequeños, como los insectos, les altera el sistema nervioso hasta el punto de matarlo, a nosotros también nos produce algún efecto en nuestro sistema nervioso, pero al tener más masa corporal es casi imperceptible, incluso en tomas controladas se ha demostrado que es beneficioso para la salud.

Aunque también es toxico para nosotros, si lo tomásemos en grandes cantidades podría alterar nuestro sistema nervioso, produciéndonos trastornos cardíacos hasta llegar a la parada cardiorrespiratoria, pero claro, estamos hablando de consumirlo a niveles brutales, comersela casi a cucharada limpia. De esa manera nos pasaría como cuando el insecto muerde la hoja del cafeto y por su tamaño la ingesta de esta sustancia es descomunal.

Sobre la cafeína Café Barsel

Relación entre la cafeína y el sabor del café

¿A qué se traduce esto en la taza final?

Pues según el contenido en el café, su sabor es más o menos amargo, ya que  amarga de sabor.

¿Siempre está relacionado el amargor con la cafeína?

No, influyen muchos factores que puede darle a tu taza de café un amargor excesivo. Un tueste elevado o una preparación incorrecta, quemándolo en la extracción o sobre extrayéndolo como se conoce este defecto en el argot cafetero profesional, defectos de cultivo o del secado o beneficiado.

Cantidad de cafeína en el café

La cafeína se encuentra en el café de la variedad arábica oscilando en proporciones de entre el 0,7% y el 1,7%, por lo que su presencia es baja ya que en un espresso correctamente extraído de 30 ml, encontraríamos 40 miligramos de cafeína.

¿Sabías que una lata de un refresco de cola ronda casi los 100 miligramos de cafeína?

Pues visto así ya no es tanto, teniendo en cuenta que se considera que no es saludable ingerir más de 500 mligramos por día de cafeína, podemos hacernos unos cuantos cafés, pero eso sí, de calidad y de buenas variedades.

Cuando escogemos un café de la variedad robusta la cosa se complica ya que su contenido en cafeína ronda entre el 1,7% y el 4%, bastante más que el arábico. En un espresso de robusta correctamente extraído, nos encontramos con unos 85 miligramos, el tope está en quinientos pero recomendamos no exceder los trescientos miligramos, de aquí se obtiene la teoría de que más de tres cafés al día es malo, se presupone que los vas a tomar de mala calidad.

Siempre café de calidad

Por todo lo expuesto, pide siempre que tu café sea arábico y de buena calidad, podrás disfrutarlo más veces y encima estará mucho más rico.

Otros estudios han demostrado que el cuerpo humano genera una gran tolerancia a la cafeína con el hábito de tomarla, vamos que nos acostumbramos a ella y cada vez nos hace menos efecto. Pero yo pienso que cada persona y cuerpo es mundo por lo que nosotros mismos debemos regularnos a como mejor nos encontremos o mejor nos sienta.

Y ahora que ya sabes un poquito más sobre este alcaloide, y si te apasiona el mundo del café, se puede decir que ya eres un “cafeinómano”.